Version espagnole - maternite suisse elne

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Version espagnole

                                                                                                                     




Elisabeth EIDENBENZ

UNA VIDA MARCADA POR EL DON DE SI MISMO Y EL DEBER DE ASISTENCIA

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La “Señora Isabel”, así nombrada por las madres españolas en la Maternidad, nació en Wila en el distrito de Zurich el 12 de junio de 1913. Hace parte de los hijos menores de una familia cuyo padre es pastor. Numerosos colaboradores del “Socorro Suizo a los Niños” tienen el mismo tipo de antecedentes familiares y de educación protestante.
Elizabeth, maestra de escuela, enseñó durante tres años. Después un año de estancia en Dinamarca como maestra de escuela para adultos, el Servicio Civil Internacional le propone de ir a España. Aceptó durante el período de unas vacaciones escolares. No regresará más. 
Se encuentra en Madrid al lado de los republicanos, donde distribuye alimentos en los comedores para adultos (comedores a veces instalados muy cerca del frente), y también en Valencia, donde los niños evacuados encuentran refugio en las grandes casas abandonadas por los franquistas españoles. Sus momentos libres, los pasa viajando y sus fotografías son un testimonio único de España durante la guerra civil.
La ayuda humanitaria emprendida en España es una experiencia fundamental que determina su estado de ánimo e influye el destino de su vida. Ha escogido : no volverá a Dinamarca. Cuando Karl Ketterer, compañero de la "Suiza de Ayuda" y del “Servicio Civil”, le pide ayuda para las mujeres y los niños de la retirada, es muy naturalmente que ella responde presenta, aunque muy agotada por su trabajo en España y sin ninguna experiencia en puericultura.
"Fue un buen trabajo para mí porque no se puede uno imaginar lo que representa llevar ayuda a personas en peligro”.
Toda la experiencia adquirida en España es aprovechada en Francia. Su trabajo resulta de la idea que tiene que ayudar a la gente. En 1941 dijo a Jacques Amal, un periodista que hizo un reportaje sobre la Maternidad : “Acogemos a todas las mujeres de cualquiera nacionalidad. La miseria no tiene patria, ni tampoco la desgracia”.
"Cada nacimiento es una gran aventura, muy emotiva para toda la casa, incluso cuando las circunstancias son adversas para cada madre”.
Su primer parto llegó fortuitamente un día en que la matrona de la maternidad de Elne tiene eczema en las manos. Elisabeth asistió al parto de poco más o menos cuarenta mujeres. Tuvo el honor de atender al 300° nacimiento, y fueron mellizas.
Su personalidad procura paz y calidez en la maternidad durante esta guerra.
"Era muy importante para mí que haya un buen ambiente en la casa, hacíamos muchas cosas juntos, cantábamos y bailábamos con ellas”.
Es muy amable – dicen las residentes - sobria y suave a la vez. No le falta determinación. Fué la primera en acoger en Elne, a pesar de la oposición de su director, mujeres que no estaban embarazadas, como en el caso de un grupo de internas del Campo de Bram sufriendo de fiebre tifoidea en el otoño 1940.
Al ver la situación de persecución de ciertas poblaciones, hace pocas preguntas : "Yo siempre decía (al ayuntamiento) los nombres que las madres habían dicho. Hoy sé que algunos de ellos eran falsos : por ejemplo, un bebé fue llamado Antonio, y me dijeron que los padres eran españoles. En realidad, eran Judíos alemanes.
Se dedica totalmente a la maternidad, solo se ausenta durante breves descansos (en los Pirineos durante el verano de 1940) o cuando viajó a Suiza, para ver su padre enfermo (a finales de febrero-principios de marzo del 1941).
El período de la Maternidad de Elne representa el momento más fuerte de su existencia. Los primeros gritos de los niños y la alegría de las madres siguen siendo sus más bellos recuerdos, aunque sean afectados por los tiempos difíciles que recuerdan las horas más oscuras de la ocupación como el secuestro de una joven judía por la Gestapo alemana durante el verano del 1943, en presencia de Elisabeth impotente en hacer algo.


Después de la guerra, Elizabeth pasó el resto de su existencia al servicio de la asistencia humanitaria. Desde 1946, es en favor de los refugiados procedentes de los países de Europa oriental que prestará servicios para la obra de las Iglesias Evangélicas de Suiza.
En colaboración con una amiga austriaca, dirigirá establecimientos que preparan mujeres a una rehabilitación profesional.
Tiempo no ha roto los lazos entre los colaboradores de l'Ayuda Suiza y del Socorro Suizo. Se reunen varias veces al año y han escrito sus memorias en un pequeño volumen, para perpetuar la memoria de lo que habían vivido con las poblaciones víctimas de la guerra.
Sobre este punto, Elisabeth tiene mucho aprecio para la organización de la administración pública internacional. Su acción como el "alma" de la Ayuda Humanitaria de Suiza, en España y Francia, apoyada por personas excepcionales le parece un tanto demasiado desconocido.
A mediados de los años 1980, durante un viaje al sur de Francia, Isabel y sus compañeros se encuentran en las ruinas del castillo que albergó la Matermitad.
Ella no sospechaba que un día, un niño nacido en estos lugares, Guy Eckstein, vendría a llamar a la puerta de su pequeña casa en los alrededores de Viena. Gracias a la tenacidadad de Guy para que sea oficialmente reconocida la labor realizada por la persona que le salvó la vida, la Maternidad Suiza de Elne resurge del pasado.
Tampoco se podía imaginar Elizabeth que volvería en 2002, a un castillo restaurado hábilmente por François Charpentier para recibir la medalla de "Justos entre los Justos entre las Naciones" del instituto "Yad Vashem”, y que en compañía de hombres y mujeres que ella vió nacer, se rememoraría, atravesando cada una de las habitaciones, la historia cuyo castillo fue el testigo. 
En 2006, Elizabeth también recibió la Medalla de la “Orden Civil de la Solidaridad” concedida por la Reina Sofia de España, así como la “Creu de Sant Jordi" máxima distinción concedida por la Generalitat de Catalunya. En mayo de 2007 recibió por fin la “Legion d’Honneur” de la República Francesa.
Este nuevo encuentro entre Elizabeth y la Maternidad es el comienzo de otra historia : la del renacimiento del lugar a través de un proyecto de centro acogedor para mujeres y niños y la creación de un lugar de memoria.

 
 
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